Livy nunca le envía comunicaciones a un cliente que no las aceptó. Cada email pasa por un control de consentimiento antes de salir. Quien no dio su permiso puede juntar puntos y ser parte del programa, pero no recibe emails de marketing.
Livy guarda lo necesario para que el programa funcione: la identificación del cliente (para asignarle sus puntos y su historial), su consentimiento y su actividad en el programa (puntos ganados, canjeados y compras).
Si un cliente pide que borres sus datos, la solicitud se procesa siguiendo los flujos de Shopify. Shopify es el origen de esos pedidos y Livy responde en consecuencia.
Todo esto ayuda a que tu programa sea confiable: tus clientes reciben solo lo que aceptaron y sus datos se usan para darles su beneficio, no para otra cosa.